En el mundo empresarial oímos a menudo el término competitividad, que puede medirse con varios indicadores: el ritmo de crecimiento de la facturación o del beneficio obtenido, la diversidad de existencias, la evolución de los salarios o la productividad laboral, la rentabilidad del capital invertido por los accionistas, un elevado beneficio monetario, la fuerza de la marca, la agilidad para responder a los cambios del mercado, etc. En general, un negocio competitivo es capaz de mantener su ventaja frente a la competencia pese a los retos económicos, los intentos de imitación o la aparición de productos sustitutivos. Estamos convencidos de que es un tema de gran interés para todos los emprendedores con visión a largo plazo. A continuación, vamos a ver la esencia de la competitividad de un negocio, es decir, el binomio velocidad y margen.
¿Qué es el binomio velocidad x margen en un negocio?
Cuando hablamos de "velocidad" en un negocio, nos referimos al tiempo que necesita para transformar 0,2€ dentro del circuito de aprovisionamiento, almacenamiento, venta y cobro. En la práctica, se trata de la velocidad de rotación del capital circulante, que se calcula dividiendo el capital circulante (activo circulante - pasivo a corto plazo) entre la facturación y expresándolo después en número de días al multiplicarlo por 365, por lo que la fórmula queda así:
Velocidad de rotación del capital circulante = (Activo circulante - Pasivo a corto plazo) / Facturación x 365
En cuanto al margen de beneficio, aquí tenemos varias referencias, margen comercial, margen bruto, margen operativo y margen neto, pero la referencia más importante para el valor de un negocio sigue siendo el EBITDA, un acrónimo del inglés Earnings Before Interest Tax Depreciation and Amortization, que se calcula sumando el beneficio operativo (EBIT) + amortización. En la práctica, un nivel de EBITDA superior al de las empresas competidoras refleja un modelo de negocio competitivo y un negocio valioso. Por eso, la esencia de la competitividad de un negocio puede resumirse en el binomio velocidad y margen, es decir, con qué rapidez se mueve el capital en un negocio y qué valor añadido genera al final del ciclo. La siguiente imagen ilustra el binomio velocidad & margen, para el que podemos poner ejemplos con cifras concretas de varias actividades teniendo en cuenta los estados financieros de las empresas en 2022.
En Rumanía, la velocidad media del ciclo de conversión es de 50 días, con un margen EBITDA del 12 %. Esto significa que, de media, cualquier derecho de cobro de 2.000€ que tardes 50 días en cobrar no solo supone un riesgo potencial de impago por ese importe. El coste aún mayor es la oportunidad que pierdes, es decir, volver a introducir esos 2.000€ (una vez cobrados) en un nuevo circuito de aprovisionamiento, almacenamiento y cobro que dura 50 días y puede generar, al final del ciclo, 2.200€ (teniendo en cuenta el margen EBITDA medio del 12 % del entorno empresarial).
Por supuesto, cada sector tiene sus propias velocidades y márgenes. Por ejemplo, en el comercio de recambios de automóvil, el segmento minorista registra una velocidad del capital circulante de 25 días con un margen del 6,2 %. En la distribución de materiales de construcción, la velocidad es más lenta (32 días), pero el margen es superior (9,8 %), mientras que los servicios de reparación de automóviles, que incluyen tanto el diagnóstico y la reparación como la venta intermediada de recambios, registran el mejor margen, concretamente del 19 %.
Una muy buena solución para optimizar el binomio velocidad x margen es el factoring, porque acelera el cobro de tus facturas y genera liquidez inmediata que puedes volver a introducir en el ciclo operativo para crear nuevos ciclos rentables. Así generas recursos financieros adicionales, suficientes para cubrir el coste de la financiación del factoring y también para invertir y hacer crecer tu negocio.

¿Cómo puedes aumentar la competitividad de tu negocio?
Está claro que tu negocio solo puede seguir siendo competitivo a largo plazo si inviertes de forma eficiente. Sin embargo, el dinero es limitado y cuesta, tanto por los intereses como por las oportunidades perdidas o no aprovechadas al máximo. Por eso, debes priorizar y planificar estratégicamente las inversiones siguiendo estas prioridades, como muestra la siguiente imagen:
1. Proyectos que generen crecimiento de ingresos o reducción de gastos, mediante inversiones en tu negocio principal para optimizar la operativa, la logística o el área comercial.
2. Proyectos de inversión en productos y servicios sinérgicos o complementarios a los principales que ya ofreces, orientados a las necesidades de consumo de tus clientes o a la integración y diversificación de tus proveedores. Pueden ser servicios adicionales complementarios que ofrezcas a tus clientes para fidelizarlos y desarrollar la relación comercial.
3. Inversiones en la adquisición parcial o total de empresas que ya ofrecen productos o servicios sinérgicos con los de tu negocio principal, las soluciones señaladas en el punto 2. Cuando los recursos humanos o tecnológicos son limitados, el crecimiento inorgánico mediante la adquisición de empresas que ya ofrecen esas soluciones acelerará la ejecución de la estrategia de crecimiento.
4. Inversiones externas en otros sectores de actividad para diversificar tus negocios y ampliar tu cartera empresarial. Aun así, los riesgos de contagio en caso de fracaso pueden ser significativos en este ámbito, porque el negocio principal que funciona bien puede verse afectado por uno nuevo que no sea rentable. Por eso, para mitigar esos riesgos de contagio, te recomendamos siempre estas buenas prácticas:
- financiación separada de cada empresa (sin deudas intragrupo significativas);
- un equipo dedicado para cada negocio;
- negocios que evolucionen de forma distinta a lo largo del ciclo económico (es decir, evitando las correlaciones positivas).
Este tipo de correlaciones puede conseguirse completando la gama de servicios o productos que evolucionan de forma distinta cuando baja el poder adquisitivo de los clientes. Por ejemplo, un concesionario de coches puede añadir también un taller, porque cuando la economía entra en recesión bajan las ventas de coches nuevos, pero se reparan más los vehículos envejecidos que siguen en stock. También puede incorporar un lavadero de coches, que asegura un flujo de caja relativamente estable porque responde a una necesidad constante a lo largo de todo el ciclo económico.

Si te perdiste el artículo sobre cómo poner el dinero en movimiento en tu negocio, lee este artículo sobre la velocidad de rotación del capital circulante y cómo puede ayudarte el factoring rápido.
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El artículo se ha elaborado en colaboración con Iancu Guda
Iancu Guda es economista, autor y presentador del programa "Banii în Mișcare" de Digi24.
Su misión es ayudar a las personas y a los emprendedores a poner el dinero en movimiento con inteligencia, para invertir y tomar decisiones financieras que generen valor a largo plazo.
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